Bolsas, bolsas y más bolsas
Por Biól. Eduardo Andrés Flores Salinas
Todos hoy en día utilizamos bolsas de polietileno o mejor conocidas como bolsas de “plástico o de camiseta” para guardar mercancías de cualquier comercio mexicano. Su auge fue en los años setenta, cuando se popularizo de una manera sorprendente en los mercados, tiendas de autoservicio, centros comerciales, supliendo la función de las canastas, bolsas de tela y cajas antiguas.
Algunos de los factores por lo cual su implementación en lo comercios es de alta demanda son su distribución generalizada a “título gratuito”, su practicidad, y la fácil accesibilidad para el consumidor, además de ofrecer ventajas mercadotécnicas para la industria y el comercio al convertirse en un mecanismo publicitario económico.
Hablando estrictamente, las bolsas de plástico una vez cumplida su función de llegar al hogar o lugar destino, son desechadas al ambiente, o manejadas a la par de la corriente de los residuos sólidos urbanos.
Incrementando los grandes volúmenes de residuos que requieren tener un manejo adecuado y que tomando en cuenta un mal manejo de los mismos, como frecuentemente ocurre y su bajo o casi nulo porcentaje de reciclamiento, ha traído como consecuencia la contaminación de ecosistemas, cuerpos de agua y disminución de la vida útil de los sitios de disposición final de nuestros residuos, por mencionar algunos impactos.
Un argumento, ya bien sabido por todos, en contra de la bolsa de plástico convencional es el periodo de tiempo requerido para su degradación, el cual se estima en más de 150 años y que trae consigo toda una serie de procesos ecotóxicos en los ecosistemas y cadenas alimenticias. Dadas estas características tan alarmantes, han surgido iniciativas para la disminución del uso de bolsas, debido a la implementación de petro-plímeros para su fabricación.
Así pues, en México en el 2007 se inició con la comercialización de productos de plástico degradables, pero sin aportes significativos en reducción del impacto ambiental. En agosto de 2008, un sector industrial alimenticio incorporó en su línea de empaques las bolsas de polietileno con tecnología oxo-degradable (bolsas que se manejan en el mercado como 100 por ciento biodegradables).
El hecho generó una serie de reacciones en diferentes ámbitos e incluyó la necesidad de establecer bases científicas por parte del sector ambiental gubernamental para apoyar posturas al respecto, en el mismo año el sector legislativo en el ámbito nacional y local, presentó varias iniciativas en la materia, formulando diversos proyectos de ley.
La Cámara de Diputados presentó el Proyecto de Decreto por el que se expide la Ley para el Consumo Sustentable de Bolsas de Uso Frecuente. La Cámara de Senadores presentó la Iniciativa con Proyecto de Decreto por el que se reforman y adicionan diversos artículos de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos.
En la siguiente parte, conoce las diferencias entre las bolsas de plástico y las de polietileno, además te recomendaremos qué tipo de bolsas usar cuando vayas al supermercado.
Consultor Ambiental.
Coordinador General.
Unidad de Gestión y Desarrollo de Proyectos Biológicos y Ambientales.
Centro de Ciencias Básicas.
Universidad Autónoma de Aguascalientes.
eaflores@correo.uaa.mx
Etiquetas:bolsas de plástico, bolsas de polietileno, Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, Ley para el Consumo Sustentable de Bolsas de Uso Frecuente, reciclaje, UAA
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